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Ofrecemos un sistema coordinado de tratamientos presentando soluciones globales para su boca.
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  • Implantes dentales
    Definición
    Implante dental
    Los implantes dentales son dispositivos destinados a crear, ya sea en el maxilar o en la mandíbula, soportes estables, resistentes, eficaces y duraderos sobres los cuales se adapta una prótesis removible o fija con el fin de devolverle al paciente, parcial o completamente desdentado, una función adecuada, un confort satisfactorio y una estética compatible con toda su función social.

    Por tanto podemos concluir que implante dental puede ser definido como un elemento artificial colocado quirúrgicamente en lugar de un diente ausente con el objetivo de servir como pilar de una prótesis. Se corresponde a una raíz artificial de titanio sobre la cual se aplican las fuerzas de las prótesis fijas o removibles.
    Antecedentes históricos
    La técnica de implantación no es nueva, desde la antigüedad el ser humano ha tratado de sustituir dientes perdidos con diferentes objetos o materiales. En el antiguo Egipto, se transplantaban dientes de animales, piedras y metales preciosos; además de otras civilizaciones como la china, etrusca, fenicia y árabe. Una mandíbula encontrada en Honduras, de la época precolombina (Mayas, 300 a 900 d.C.), demuestra que un incisivo fue sustituido con la concha de un molusco tallada en forma de diente. En diversos estudios se demostró que las conchas marinas insertadas en los alvéolos a modo de implantes, presentaban indicios de regeneración ósea (según Amadeo Bobbio).
    Durante la primera mitad del siglo XX se probaron diferentes materiales y técnicas de implantación, de las cuales muchas fracasaron, principalmente por dos motivos: se desarrollaban infecciones alrededor del implante y no se lograba un sellado perfecto en la encía. Además, no lograron conseguir una interfase implante-hueso que fuera capaz de soportar las cargas masticatorias.
    Historia de los implantes
    A mediados de la década de los sesenta, el Dr. Per Ingva Bränemark, traumatólogo y padre de la implantología moderna, descubrió lo que hoy se conoce como "Osteointegración", es decir, la íntima unión que se produce de manera fisiológica cuando se introduce un cuerpo de titanio dentro de un lecho óseo.
    Este descubrimiento fue muy curioso. El Dr. Bränemark, investigaba en conejos la circulación del hueso para lo cual introducía una pequeña fibra óptica en el hueso de estos conejos de manera que a través de ella miraba por el microscopio los cambios que allí sucedían. Cuando al cabo de algunas semanas quiso retirar esa fibra del hueso comprobó que era imposible, que estaba fuertemente pegada al hueso. De ahí nació el término “osteointegración” llegando a la conclusión que ésta se producía debido al contacto del metal Titanio que recubría la fibra óptica, concretamente el oxido de titanio que se produce en su superficie, con el hueso después de permanecer unas semanas sin moverlo. A partir de esto se desarrollaron los modernos implantes dentales.

    Osteointegración
    Es el principal mecanismo de retención en la actualidad. Es un fenómeno biofísico que ocurre con el contacto directo entre el hueso y la superficie del implante. Las células óseas se adaptan al implante haciendo un cierre hermético. La resistencia de este contacto puede aumentar con el tiempo.
    Después de colocarse el implante, se deja cicatrizar entre 4 y 24 semanas, según el tipo de implante, hasta que se integra completamente en el hueso, para poder colocar la prótesis. Para que se produzca el fenómeno de la osteointegración han de darse una serie de requisitos:
    - Estabilidad primaria, es decir, que durante unas semanas el implante no se mueva absolutamente nada.
    - Ausencia de infección.
    - Aposición ósea en torno al implante.
    Los implantes son unas fijaciones de titanio que se colocan en el hueso maxilar con el fin de sustituir a las raíces de las piezas dentales perdidas, lo cual nos permite reemplazar el diente natural por una pieza artificial de mejor funcionalidad e igual o mejor estética.
    Generalidades
    El tratamiento de implantes dentales comienza con un correcto diagnóstico y una buena planificación del tratamiento paso a paso adecuado a cada paciente.
    Se realiza en primer lugar una exploración clínica para valorar las necesidades terapéuticas de cada paciente, la ausencia de dientes, el estado de los dientes remanentes, la salud de las encías, la presencia de infecciones, el estado general del paciente, etc.
    La exploración clínica debe ir acompañada además de un estudio radiográfico, que consta de diferentes pruebas, como son un ortopantomógrafo, radiografías periapicales y escáner maxilar. La finalidad de estas pruebas es la medición exacta de la cantidad ósea disponible, esto es la anchura y la altura del hueso, para seleccionar el tamaño del implante más adecuado a cada caso. Los nuevos aparatos de radiogrfías digitales son capaces, además de medir la cantidad ósea con más precisión que los aparatos tradicionales, de medir la densidad ósea en cada zona, es decir, la dureza del hueso. Cuanto más duro sea el hueso del paciente mejor, ya que el implante gozará de mayor estabilidad primaria en el momento de su colocación. Por lo general, los varones tienen el hueso más duro que las mujeres, y si estas últimas están en una edad avanzada pueden además presentar problemas óseos metabólicos tales como la osteoporosis, que resulta en un hueso muy poco denso en el que el tejido medular es sustituido por tejido adiposo.  Además, atendiendo a cada individuo, el hueso mandibular suele ser mayoritariamente más duro que el maxilar.
    Los dientes se pueden perder por varias causas:
    - Destrucción por caries de gran tamaño.
    - Traumatismos graves: caídas, puñetazos, accidentes de tráfico, etc.
    - Dientes móviles por periodontitis (problemas de encías).
    - Extracción de dientes temporales que permanecen en la boca ya en edad adulta.
    - Infecciones graves (abscesos y flemones).
    - Excesivo desgaste debido al bruxismo (rechinamiento de los dientes) .
    Todas estas situaciones, si no son atendidas con sumo cuidado por parte del profesional, pueden derivar en defectos óseos (pérdida de hueso) en las zonas donde posteriormente se colocarán los implantes. Asimismo, entre la extracción de un diente y la colocación de un implante no deben pasar más de 3 meses, ya que cuanto más pase el tiempo, mayor será la atrofia del hueso y más mermada se encontrará la encía con el paso del tiempo. En los pacientes en los que faltan los dientes desde hace mucho tiempo, la cantidad ósea es mucho menor que en pacientes con extracciones recientes. Incluso las nuevas técnicas hacen posible la extracción de los dientes dañados y la colocación de los implantes e incluso las prótesis en el mismo momento. Esta técnica es conocida como “implantes inmediatos” (más adelante hablaremos de ellos).
    Según cuál sea la causa de la pérdida del diente o bien la delicadeza con la que se realice la extracción, dispondremos de mejor cantidad y calidad óseas para la colocación de los implantes. Será el profesional con los medios diagnósticos adecuados el que le indique cuál será el mejor momento y el mejor método para colocar los implantes.
    La finalidad de los implantes es la de reponer los dientes perdidos, de la manera más duradera, menos dolorosa y más conservadora posible.
    Técnicamente se pueden considerar como raíces artificiales que sustituyen a las raíces naturales, confeccionados en titanio de grado IV y con 2 componentes fundamentales: una rosca para poder introducirlos en el hueso, y un sistema de conexión donde posteriormente se acoplará la prótesis. Podemos decir entonces que el tratamiento de implantes consta de 2 partes:
    A) Parte quirúrgica:
    Comprende la fase de planificación, colocación de los implantes, período de cicatrización (entre 4 y 24 semanas) y preparación de la encía para recibir la futura prótesis.
    B) Parte protética:
    Comprende la serie de pruebas mecánica y estéticas que culminan con la colocación de la prótesis definitiva, para que el paciente tenga restauradas las funciones masticatoria, fonatoria y social (estética).
    Indicaciones
    Actualmente los implantes dentales están indicados en diversos tipos de situaciones clínicas:
    - Reemplazar dientes perdidos.
    - Sustituir dientes sin posibilidad de tratamiento.
    - Extracción de dientes temporales.
    - Extracción de dientes periodontales.
    - Restauración de la función masticatoria, fonatoria y estética.
    - Como anclaje en determinados tratamientos de ortodoncia (colocación de los dientes).
    Hoy en día, el uso de implantes dentales es, hasta la fecha, la técnica más adecuada para la reposición de los dientes perdidos en la mayoría de las situaciones.
    Contraindicaciones
    Dentro de las contraindicaciones de los implantes dentales podemos encontrar contraindicaciones relativas y absolutas. Las primeras comprenden todas aquellas características del paciente que contraindican en ese momento preciso la realización de un tratamiento de implantes, pero que con un tratamiento adecuado se pueden tornar en favorables, es decir son condiciones reversibles o temporales (por ejemplo : la realización de un injerto óseo para aumentar la cantidad de hueso donde antes no la había). Las contraindicaciones absolutas se refieren a todas aquellas condiciones psicológicas o fisiológicas o de salud que contraindican de manera tajante la realización de un acto quirúrgico. Será el profesional tras un examen médico quien determine si es usted un paciente no apto para llevar implantes dentales.
    Tipos de implantes
    Existen numerosas marcas de implantes en el mercado, más de 100 empresas dedicadas a la fabricación de implantes dentales. Como en cualquier campo, los implantes pueden ser de mayor o menor calidad. Los implantes de mayor calidad poseen una superficie más bioactiva que hace que estos implantes cicatricen a mayor velocidad y la osteointegración producida sea más sólida, de manera que son implantes con una mayor durabilidad. Además, deben poseer un sistema de fijación de las prótesis lo suficientemente robusto como para que las prótesis no se aflojen con demasiada frecuencia como consecuencia de las repetidas cargas masticatorias. En las mejores empresas fabricantes de implantes, se invierte mucho dinero en investigación y desarrollo, para poder hacer uso de múltiples patentes que garanticen su mayor calidad y por lo tanto su competitividad. Las mejores marcas de implantes son suizas y alemanas.
    Existen numerosas formas, tamaños y diseños de implantes. Los mejores implantes son evidentemente los de mayor coste, por lo tanto, una clínica que vende implantes a bajo precio (franquicias, seguros dentales, etc.) usará implantes baratos de menor calidad.
    Algunas empresas investigan otros materiales, como el zirconio, para la fabricación de implantes dentales. Aún hoy los resultados no son concluyentes, ya que ofrecen algo más de estética pero más fragilidad.
    Propiedades del titanio
    Todos los implantes están fabricados en titanio grado IV. Es una aleación de titanio casi puro, cuyas propiedades hacen que el hueso pueda adherirse a éste, por medio del fenómeno antes citado conocido como osteointegración.
    El titanio debe ser tratado y procesado para que esté completamente estéril y poder reaccionar con el organismo de manera favorable. Ningún ser humano es alérgico al titanio. De hecho, en Traumatología, tras un accidente de tráfico o una caída de una persona mayor, se recurre a tornillos y placas de titanio para la reconstrucción ósea.
    Cuando una persona pierde algún implante, se habla vulgarmente de “rechazo” del implante. Un implante no se rechaza, sencillamente, cuando esto ocurre se debe a otro tipo de procesos tales como infección del implante, falta de cicatrización debido a una prótesis mal ajustada, sobrecargas masticatorias o algún proceso sistémico como la osteoporosis o diabetes, entre otras.
    Tipos de prótesis
    Existen 2 tipos fundamentales de prótesis sobre implantes: A) las removibles (prótesis de “quitar y poner”) y B) las fijas (el paciente no puede retirarlas de la boca). A su vez, las prótesis fijas pueden ser de 1 solo diente, de varios dientes o de toda la arcada completa. Sin embargo, las prótesis de quitar y poner sólo pueden ser de la arcada completa.
    A) Prótesis Removibles o “sobredentaduras”:
    Por lo general, hacen falta 2 o 4 implantes para colocar una prótesis de quitar y poner. Este tipo de prótesis consta de una parte fija o macho, que se encuentra unida a los implantes, y que ha de limpiarse frecuentemente para que no acumule sarro; y de una parte móvil o prótesis propiamente dicha, conocida como “sobredentadura” y que está realizada con resina acrílica, al igual que las prótesis convencionales.
    Sobredentadura sobre 2 implantes con machos tipo “locator”
    Sobredentadura sobre 4 implantes con machos de barra tipo “Dolder”
    Este tipo de prótesis suelen colocarse en pacientes con una gran pérdida ósea desde hace varios años (gente de edad avanzada que ha llevado dentaduras postizas que ya no se sujetan) y en pacientes con una dificultad para la higiene bucal (el mantenimiento de estas prótesis es más fácil que en las prótesis fijas).
    Las ventajas de estas prótesis removibles son un menor coste económico y mayor capacidad de higiene, ya que se deben retirar de la boca para poderlas limpiar. Entre los inconvenientes, podemos destacar que requieren ajustes períodicos, mayor capacidad de fractura y desgaste, peor sensación en la masticación.
    B) Prótesis fijas
    Las prótesis fijas se acoplan a los implantes y no pueden ser retiradas de la boca por el paciente. Será el profesional con la ayuda de instrumental adecuado quien podrá retirarlas si procede. Estas prótesis pueden acoplarse a los implantes mediante un sistema cementado o atornillado. El uso de uno u otro depende del tipo de implante y de su colocación, del tamaño de la prótesis y de las preferencias del profesional. Tanto las prótesis cementadas como las atornilladas dan un buen resultado, si bien las atornilladas son más fáciles de retirar, las cementadas son algo más estéticas, debido a que no existen orificios para introducir los tornillos.
    Prótesis fija sobre implantes
    Este tipo de prótesis se suele fabricar en aleaciones de metal recubiertas de porcelana, o bien con núcleos de zirconio recubiertos de porcelana. Las primeras suelen emplearse en molares por su mayor robustez, y las segundas en dientes anteriores, por su mayor estética.
    Las prótesis fijas sobre implantes ofrecen la ventaja de ser altamente estéticas, siendo a veces indistinguibles del resto de los dientes, y la sensación masticatoria que ofrecen es prácticamente similar a la de los dientes naturales. Su método de higiene es similar a la de los dientes naturales, pero su principal inconveniente es el coste más elevado. A día de hoy, las prótesis fijas sobre implantes son el método más eficaz, duradero y confortable para reponer los dientes perdidos.
    Ventajas de los implantes
    Clásicamente, las prótesis se han sostenido empleando los dientes remanentes de la boca, o en caso de la ausencia de todos ellos, mediante un sistema de succión que en la mayoría de los casos no resultaba eficaz. El principal problema de la pérdida de dientes es la desestabilización de todo el sistema anatómico y neuromuscular, y es esta falta de estabilidad la que produce cambios progresivos en la boca, tales como reducción del hueso y la encía en las zonas edéntulas, migración y movilidad de los dientes, recesión de las encías, etc. Todo ello produce un deterioro a lo largo de los años que suele terminar en una edentación total, que se traduce en una falta de capacidad masticatoria, fonatoria y molestias permanentes, además de problemas de la articulación temporomandibular.
    Los dientes en los que se sustentan las prótesis, ya sean fijas o removibles, se denominan dientes pilares. Según se van perdiendo dientes, las prótesis han de modificarse o reemplazarse para adaptarse a una nueva situación bucal cada cierto tiempo. Esto hace que sean los dientes remanentes los que sujetan el peso de los dientes de la prótesis además del suyo propio. Esto produce una sobrecarga que, en la mayoría de los casos, deriva en un deterioro de dichos dientes pilares por soportar más carga que la deberían, hasta su extracción. Al extraer cada vez más dientes, las prótesis serán siendo sucesivamente más grandes, por lo que a la postre, cada vez menos dientes irán soportando el peso de muchos. El deterioro de los pilares cada vez será más rápido a medida que se van extrayendo piezas, hasta terminar irremediablemente en la extracción de toda la dentadura. Las dentaduras postizas completas no tienen una sujeción firme, por lo que se mueven al comer y al hablar, se desadaptan continuamente, crean irritaciones y úlceras, y en definitiva una gran incomodidad para los pacientes.
    Los implantes dentales permiten reemplazar de una manera eficaz las raíces perdidas por unas nuevas perfectamente capaces de asumir las funciones masticatorias y fonatorias. Se colocan de manera que las cargas se repartan de la manera más idónea, y además evitan la reabsorción ósea progresiva ya que mantienen la función del hueso de absorber las cargas masticatorias.
    Procedimiento quirúrgico
    A) Técnica convencional:
    Se realiza en regiones en las que faltan dientes desde hace tiempo, al menos varios meses, donde el hueso está completamente cicatrizado tras las extracciones. La técnica consiste en practicar una incisión en la encía, colocar los implantes y realizar puna sutura. Tras un período variable de cicatrización de entre 6 y 12 semanas, se toman unos registros de la posición de los implantes y se realiza una prótesis a la medida de cada paciente. Durante todo el proceso, el paciente puede portar una prótesis provisional de quitar y poner o bien no usar prótesis.
    B) Carga Inmediata:
    Se trata de la misma técnica que la anterior, con la diferencia de que se coloca una prótesis provisional fija sobre los implantes en el mismo acto quirúrgico. La ventaja es una mayor estética y comodidad para el paciente, pero aumenta ligeramente el riesgo de fracaso de los implantes por sobrecarga funcional. (Para más información acerca de esta técnica pulsa aquí)
    C) Implantes post-extracción:
    Se trata de una técnica que consiste extraer un diente y utilizar el orificio que queda en el hueso para colocar un implante inmediatamente después de la extracción. Esto tiene la ventaja de acortar el tiempo de tratamiento, ya que no es preciso esperar a la cicatrización ósea para colocar el implante. Además, se evita la recesión de la encía, siendo el resultado estético final mucho más natural. El principal inconveniente es que en algunos de estos orificios postextracción pueden quedar residuos de una infección, y podría afectarse el implante.
    D) Cirugía mínimamente invasiva:
    Consiste en la colocación de implantes en el interior del hueso pero sin necesidad de cortar y despegar la encía, y sin realizar puntos de sutura, de manera que prácticamente no existe herida quirúrgica. La ventaja de esta técnica radica en que el postoperatorio no incluye dolor ni inflamación debido al escaso trauma infringido. Sin embargo, es una técnica compleja, que requiere de una gran experiencia por parte del profesional, ya que supone operar “al tacto”.
    Los sistemas modernos de “CAD-CAM” de navegación computarizada permiten colocar implantes con este tipo de técnica de una manera segura, visualizando la anatomía ósea con todo detalle en una pantalla de ordenador y la ayuda de un escáner digital.
    Post-operatorio
    El post-operatorio de los implantes es variable y depende de varios factores:
    - Magnitud de la intervención.
    - Dificultad del acto quirúrgico.
    - Número de implantes.
    - Técnica empleada.
    - Estado general del paciente.
    - Etc.
    En el peor de los casos, se produce una inflamación de la zona tratada, siendo frecuente un dolor tolerable, que suele ser paliado con antiinflamatorios y analgésicos. En ocasiones pueden presentarse hematomas faciales, que durarán unos 5 a 7 días. No obstante, con las técnicas no invasivas, estos inconvenientes se minimizan tanto, que en la mayoría de los casos el post-operatorio es tan imperceptible que el paciente suele hacer vida normal al día siguiente.
    Se recomienda la colocación de hielo en la zona tratada durante las primeras horas que siguen a la intervención. En muchos casos, ni siquiera es necesario el uso de antiinflamatorios o analgésicos, ya que el trauma creado es mínimo, y la reacción a un trauma leve suele ser igualmente leve.
    Tiempos de tratamiento
    El tiempo de tratamiento es variable dependiendo del tipo de hueso, estado general del paciente, tipo de implante y técnica empleada.
    Por lo general, los implantes de alta calidad cicatrizan por completo en el hueso entre 4 y 12 semanas tras su implantación. Una vez finalizada la osteointegración, se procede a la toma de registros, momento en el que comienza la fase protética, que durará entre 2 y 6 semanas según el tipo de prótesis. Reponer un solo diente lleva mucho menos tiempo y registros que reemplazar toda una boca.
    Los tiempos medios de tratamiento suelen ser de unos 2 meses para la conclusión de la fase quirúrgica (implantación y cicatrización) y unas 4 semanas para la conclusión de la fase protética (registros y colocación de la prótesis definitiva), es decir, un total de unos 3 meses desde que se colocan los implantes hasta la conclusión del tratamiento. Será el profesional quien, tras un estudio individual de su caso, determine la planificación y tiempos estimados del tratamiento, así como la técnica más indicada en su caso y acorde a sus necesidades.
    Implantología guiada por ordenador
    Se trata de la técnica de colocación de implantes más moderna, aunque debido a su elevado coste y limitaciones técnicas sólo es posible usarla en casos muy concretos. La técnica comienza con la realización de un escáner digital de los maxilares del paciente. Mediante un sofisticado programa de ordenador (CAD-CAM), manejado por el cirujano, es posible visualizar de manera muy precisa los huesos maxilares del paciente en 3 dimensiones con una precisión milimétrica. En el ordenador se simula la colocación de los implantes con la profundidad e inclinaciones perfectas, y se simula también la prótesis. Una vez realizada la planificación virtual del caso, se envían los datos a una central de Suecia, donde se procesan unas guías quirúrgicas muy precisas que proporcionan al cirujano la posición exacta de cada implante, sin tener que realizar cortes en la encía para visualizar directamente el hueso. Se prepara la prótesis provisional previamente, de manera que en el momento de colocar los implantes (de 6 a 8 implantes en tan sólo 30 minutos y sin cortes ni puntos) se acopla la prótesis provisional de una manera fija, saliendo el paciente de la clínica en tan sólo 60 minutos, con dientes fijos y sin heridas. Todo el proceso es sencillo se realiza bajo anestesia local, siendo posible la sedación o la anestesia general a petición del paciente, y sólo en casos excepcionales. Tras un período de cicatrización de unos 2 a 3 meses, se reemplaza la prótesis provisional fija por la prótesis definitiva, también fija, pero confeccionada al gusto del paciente y en un material mucho más resistente.
    Prótesis confeccionadas por ordenador
    Los sistemas de CAD-CAM (“computer aided design – computer aided manufacturing”) permiten no solamente la colocación de implantes mediante un sistema tridimensional, sino que además permiten la confección de estructuras complejas en diferentes que irán acopladas sobre los implantes, bien de manera atornillada o bien cementada.
    Este tipo de estructuras destaca por un mejor ajuste, si bien resulta más costoso. El material más empleado es el zirconio, material muy nuevo en el sector dental y que no puede ser procesado con las técnicas convencionales.
    El proceso de confección de estas prótesis aún no está estandarizado del todo y aún falta por conferirle una mayor resistencia, pero los avances en este campo parecen prometedores. A día de hoy sólo son aptas para algunos bolsillos, aunque sus ventajas sobre las prótesis convencionales no sean aún muy superiores.